Caso real · Donación y extinción de condominio · Alberto Valiño
Caso real · 2026

Una donación que costó 23.000 € de IRPF al padre.
Y aun así era la mejor decisión.

Cuando una familia llega con una donación planificada, no es infrecuente que tengan en la cabeza qué van a hacer. El trabajo está en decidir cómo. En este caso, la diferencia entre una estructura y otra fue de más de 6.000 €.

El padre tenía 80 años, era viudo y quería donar en vida su parte de dos inmuebles a sus dos hijos. Sabía que esa donación iba a generarle una ganancia patrimonial en su IRPF — un coste inevitable dadas las circunstancias familiares. No había forma de evitarlo. Entraba en escena "un nuevo amor". Pero sí había una forma de estructurar lo que venía después para que saliera lo más barato posible.

La situación

  • Dos hermanos con el 25% de nuda propiedad cada uno sobre dos viviendas, heredado de su madre.
  • El padre, titular del usufructo vitalicio y del 50% restante en pleno dominio, decide donar su parte reservándose el usufructo.
  • Tras la donación, los hermanos quedarían con el 50% en nuda propiedad de ambos inmuebles — y querían que cada uno se quedara con uno.
  • El objetivo: extinguir esa comunidad sin excesos de adjudicación y con el menor coste fiscal posible.

La primera opción sobre la mesa era la más intuitiva: que el padre donara a cada hijo la parte del inmueble que se iba a quedar. Parecía lo más limpio. Pero era la más costosa fiscalmente.

Estructurando la donación de otra manera — antes de plantear la extinción — el coste total de la operación se redujo en 6.238 €. Y no porque hubiera ninguna exención ni bonificación. Fue por el orden y el diseño de ambas operaciones.

Ahorro conseguido
6.238 €
sobre la alternativa descartada
Coste alternativa descartada
43.504 €
estructura más intuitiva
Coste estructura elegida
37.266 €
mismo resultado patrimonial
Los importes incluyen IRPF, ISD, AJD, plusvalía municipal, notaría, registro y gestión. Mismo número de escrituras en ambas opciones. Mismo resultado final para la familia.
Opción descartada
43.504 €
Donación dirigida a minimizar el exceso de adjudicación. Generaba dos comunidades separadas con consecuencias fiscales adicionales en la extinción posterior.
Opción elegida
Estructura planificada
37.266 €
Donación estructurada de otra forma, con la extinción resuelta como una única operación sin alteración patrimonial para los hijos en ese momento.

Lo que no se pudo evitar — y por qué importa contarlo

El padre pagó aproximadamente 23.843 € de IRPF por la ganancia patrimonial generada en la donación. Ese coste era inevitable: donar en vida activos con plusvalía acumulada tiene un precio fiscal para el donante. Podría haberse evitado esperando al fallecimiento — la llamada plusvalía del muerto desapareció en 1992 — pero había razones familiares de peso para hacerlo en vida. Esas razones no son de mi incumbencia ni de la de Hacienda.

Planificar bien una operación no significa eliminar todos los costes. Significa eliminar los que se pueden eliminar, y asumir los que no con los ojos abiertos. Los 6.238 € ahorrados son reales. El IRPF del padre también lo es.

¿Tienes una situación similar?

Antes de firmar nada, merece la pena analizar cómo se estructura la operación. El orden importa. Cuéntame tu caso.

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Caso real con datos reales. Los nombres e identificaciones de las partes no se publican. Los importes son estimaciones sobre la operación concreta y no constituyen asesoramiento fiscal individualizado. · albertovalino.com

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